Viven con temor durante todo el periodo de lluvias. Zorina Walker, de 68 años, se mantiene siempre en alerta porque el agua puede inundar su pequeño cuarto en la calle 9, avenida Amador Guerrero de la ciudad de Colón.
En la última gran inundación del pasado 7 de septiembre de 2010, perdió todos sus enseres.

Teme que se repita este aciago momento, pues en aquella ocasión toda la avenida Amador Guerrero se convirtió en un verdadero río.
Ese día, recuerda Walker, no paró de llover por varias horas. Hubo deslizamientos en la carretera Panamá-Colón, a la altura de Quebrada Ancha, reparación que hasta hoy no se ha hecho.

Así como Walker, muchas otras familias de la ciudad de Colón y las afueras ven las lluvias como un verdadero dolor de cabeza, por el deficiente estado del sistema desagüe.
Rigoberto Pomares, residente de la calle 7, avenida Amador Guerrero, nunca olvidará que bajo una torrencial lluvia, algunas personas tomaron un motor fuera de borda y empezaron a navegar por toda esta calle, como si fuera un lago.

A juicio de Pomares, el que la ciudad esté casi al nivel del mar, puede ser una de las causas de inundaciones de esta magnitud, con los consiguientes daños.
Sin embargo, para Marcia Gittins, vendedora de frutas en el mercado público, las inundaciones también ocurren porque se tira la basura en la calle, la que cuando llueve va a los drenajes y los tapa.
Otros afectados son los usuarios de la Zona Libre, que ven cómo se convierte este emporio comercial en una piscina improvisada cada vez que caen los fuertes aguaceros. Bodegas y empresas ya han sufrido daños serios con sus mercaderías.
Consultada sobre este problema de la basura en las calles, Marta Cecilia Escobar, vocera de la empresa Aguaseo, recolectora de los desechos en Colón, dijo que si la comunidad colabora, se pueden evitar muchos problemas.
Señaló que en la ciudad hay 35 “escobitas” de Aguaseo. Unos 24 barren en el día y otros 11 en la noche, para que la ciudad amanezca limpia.
Sin embargo, a varios de estos denominados “escobitas” los han amenazado hasta de muerte, cuando piden que por favor no arrojen la basura a la calle.
En la terminal de transporte, un conductor casi le lanza el bus a uno de esos trabajadores humildes, solo porque le pidió que mantuvieran ese lugar limpio,
La vocera de Aguaseo indicó que otro problema es que hay inquilinos de edificios que lanzan a la calle pañales desechables, toallas sanitarias, bolsas con basura y todo lo que comen, lo que tapa los alcantarillados.
“Tenemos cajas estacionarias de 3 yardas en diferentes calles para que se usen como tinacos, pero a pocos les interesa, y eso provoca que Colón se inunde cada vez más”, indicó.
Jaime Ceballos, director regional del Ministerio de Obras Públicas, señaló que las estaciones de bombeo para sacar el agua de las avenidas no funcionan a un 100%, pero pese a ello, la extraen bastante rápido.
Dijo que en estas inundaciones de las calles influye la mala disposición de los desechos, que no se hace de manera adecuada y complica el problema.