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Pedagogía del oprimido
Escrito durante su exilio en Chile, el libro semanal de Paulo Freire “Pedagogía del oprimido (1970)” presenta lo que no es meramente una nueva pedagogía, sino un plan para la liberación auténtica del hombre, sea opresor u oprimido. En este libro Paulo Freire critica el sistema tradicional de la educación (lo que él llama “la educación bancaria”) y presenta una nueva pedagogía en la que los educadores y los educandos trabajan juntos para desarrollar una visión crítica del mundo en que viven.
A lo largo de toda la historia, muchos han sido los hombres que han favorecido el progreso y el avance de la ciencia educativa, a través de su participación y propuestas en los procesos de enseñanza – aprendizaje. Ellos, hijos de su tiempo, han fortalecido la reflexión y la praxis educativa proponiendo sistemas teóricos y prácticos, procedimientos y estrategias, métodos y fines que han marcado distintos hitos en la propuesta educativa.
Los primeros escritos de Freire aparecen durante un periodo de intenso conflicto político. En los años 60, en el Noroeste de Brasil, casi 15 millones de habitantes eran marginados y analfabetos; y como él decía, vivían dentro de una cultura del silencio, era preciso “darles la palabra” para que “transitasen” a la construcción de un Brasil que fuese dueño de su propio destino y que superase el colonialismo.
Paulo Freire enfatizó que se debe trabajar en la teoría dialógica, contraria a la manipulación de las clases menos favorecidas por la "cultura" a través de los medios de comunicación. La población en sí precisa ser conducida al diálogo, que es el principal canal de liberación de la injusticia y la opresión presente. Freire postula que como la división (a partir del no diálogo) es una de las principales herramientas para la dominación, el diálogo resultará en la principal arma para la unión, la organización para derrotar a la opresión cultural.
Una acción cultural debe ser de una de dos formas: o ayudar a la opresión consciente o inconscientemente por parte de sus agentes, o estar al servicio de la liberación. La educación, como actor cultural, es extremadamente importante, y puede reafirmar los lazos de opresión o los de liberación. América Latina se caracteriza por una historia de avances y retrocesos continuos.
Freire nota un modelo de opresión estandarizado y naturalizado en la relación verticalista entre un "ignorante absoluto", el educando, y un "sabio absoluto", el educador, que deposita datos dentro de la cabeza de su estudiante, sin considerar absolutamente nada de la relación establecida y manteniendo naturalizados los conceptos de sumisión. A este modelo educativo Freire lo denomina educación bancaria. A esto, él propone su propio método: dialógico horizontal, en el cual el estudiante se reconoce a sí mismo y aprende del educador, pero el educador también aprende del estudiante y reconoce su propia humanidad. Ahogarse en su propia riqueza es “un derecho inalienable” de la clase dominante, escribe Freire, y lo justifica con decir que los pobres “son incapaces y perezosos”. En este contexto cita al psicoanalista y escritor Erich Fromm para señalar el estado enfermo de la clase dominante en su necesidad de controlar a los oprimidos constantemente: “el placer del dominio completo sobre otra persona es la esencia misma del impulso sádico”. Freire sugiere que las innovaciones científicas y tecnológicas sirven para “mantener el orden opresor, con el cual manipulan y aplastan”.
Un cambio revolucionario exige lo que los dominadores no tienen: confianza en el pueblo. El mismo pueblo oprimido carece de esta cualidad, debido al hecho de que se identifica con su opresor. Como si fuese el orden natural del mundo. Freire provee el ejemplo del campesino que él entrevistó, “que comienza a tener ánimo para superar su dependencia cuando se da cuenta de ella. Antes de esto, obedece al patrón y dice casi siempre: ¿Qué puedo hacer si soy campesino?”. Esta “autodesvalorización” es característica de los oprimidos.
El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas. Es interesante haber tenido a Freire dentro de la educación; él ya no está, pero su ideología estará en todas partes abanderando la educación.
Pensador ideólogo que formuló una revolución para abolir a la escuela tradicional y pasar a la escuela de la solidaridad, amor, con una visión de desarrollo en la que partiera el proceso de enseñanza-aprendizaje tanto del alumno como del maestro.