Detrás de todo hay una ciencia. Se forman hipótesis, se hacen experimentos bien controlados, se observa, se calcula y se llega a conclusiones.
Hasta en cómo uno come.
Unas de las investigaciones más recientes sobre la manipulación del ambiente y el efecto positivo sobre lo que uno come se publicó en Global Journal of Health Sciences este mes.
A base de este experimento se podría decir que para aumentar el consumo de frutas y vegetales ponga música/películas con sonido más fuerte.
¡Pero la investigación también destaca otra realidad: que hasta nos comemos comida mala cuando hay música dura! Pero eso ya lo sabían los restaurantes de experimentos anteriores.
Experimento 1, con bocadillo "más deseable"
Se redujo los participantes a 80 que no tuvieran algunas circunstancias que afecte la manera que comiera.
En el primer experimento, sin que los participantes supieran, los científicos prepararon unas bolsas de palomitas, las sellaron y las guardararon hasta el día del experimento...una semana más tarde.
Ese día les dieron las palomitas viejas a los participantes mientras que veían una película corta.
Una tanda vio la película con sonido bajo y el otro con el sonido alto.
A otro grupo le dieron palomitas recién hechas, e igual en una tanda con sonido alto y uno con sonido bajo.
Los resultados del primer experimento
Los que vieron la película con palomitas viejas/pasmadas comieron tanto como los que recibieron palomitas frescas pero con la película de sonido bajo.
Experimento 2, con los "menos deseables" frutas y verduras
Aquí se participaron 43 personas que reunían las mismas características que los del primer grupo.
Aquí les dieron dos copitas: una con manzanas y la otra de zanahorias.
Los resultados del experimento
Igualmente vieron una diferencia, aunque menos pronunciado, en el consumo de la comida saludable según el décibel del sonido. En los casos cuando el sonido estaba más duro, se consumía un poquito más de cada cual, aunque hubo una preferencia de casi el doble por las manzanas.