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Retoñar del Casco Antiguo
Florecen los guayacanes tiñendo el lienzo del verdor istmeño de amarillentas pecas mientras en la soñolienta bahía de Panamá los islotes forjados durante las mareas bajas del Pacífico están repletos de gaviotas Leucophaeus atricilla, invernales visitantes de Nueva Inglaterra, que expurgan sus cascarones y asaltan los playeros feudos de talingos como los piratas de antaño hacían con las ciudades coloniales.
El esplendor de la ciudad de Panamá es más evidente durante el verano, maquillado por una elevada presencia de turistas y opciones de turismo más allá de los buses rojos de dos pisos que distinguen los destinos de alcurnia, incluyendo el Aquabus, el primer autobús anfibio de turismo que hace rabiar a los conductores en medio de tranques en la Cinta Costera durante las horas pico.
SI CAPITANEARA LAS RIENDAS DEL TURISMO ISTMEÑO, IRÍA AÚN MÁS ALLÁ, RECOMENDANDO EL ENGENDRO DE UNA NUEVA LEY DECLARANDO EL ÁREA DE INTERÉS TURÍSTICO, RETOMANDO EL PROYECTO DEL TRANVÍA, ELIMINANDO EL TRÁNSITO VEHICULAR, EXPROPIANDO TODAS LAS PROPIEDADES ESTATALES Y EXPANDIENDO LOS LÍMITES DEL CASCO, PARA INCLUIR SANTA ANA, SALSIPUEDES Y EL BARRIO CHINO HASTA EL MERCADO DE MARISCO DENTRO DEL ÁREA DE EXCLUSIÓN TURÍSTICA.
Con buenos ojos vemos los cambios que acaecen en el Casco Antiguo. La evaporación de las telarañas del cableado cincela aún más el diseño de sus bellos balcones floreados de fastuosas veraneras, mientras sus calles recién adoquinadas nos hacen olvidar los frecuentes surcos del otro lado de una ciudad, a todas luces bajo construcción, resultado de la obra del metro más moderno del mundo, el BioMuseo de Frank Gehry, la extensión de su Cinta Costera y las múltiples y constantes edificaciones y remodelaciones, sin mencionar la expansión del Canal de Panamá.
Si bien es cierto, la recién aprobada Ley 433, que actualiza el régimen fiscal aplicable para la rehabilitación y puesta en valor del Conjunto Monumental Histórico del Casco Antiguo de la ciudad de Panamá, incluye la polémica figura de expropiación es importante acabar de una vez por todas con la especulación por parte de algunos propietarios sin ningún deseo de renovar sus propiedades, a fin que se realice un desarrollo integral de este inmenso atractivo que dio luz al recién altruista comentario en la prensa italiana de ser la única orbe mundial con “una combinación de Manhattan y Venecia, lado a lado”.
Si capitaneara las riendas del turismo istmeño, iría aún más allá, recomendando el engendro de una nueva ley declarando el área de interés turístico, retomando el proyecto del tranvía, eliminando el tránsito vehicular, expropiando todas las propiedades estatales y expandiendo los límites del casco, para incluir Santa Ana, Salsipuedes y el Barrio Chino hasta el Mercado de Marisco dentro del área de exclusión turística.
Nada tienen que hacer funcionarios en el Casco. Estorban con sus vehículos y quehaceres la aventura turística de la zona. El nuevo Plan Maestro del área debe excluir todas las entidades públicas de un sector exclusivamente turístico para el pleno logro de su propósito. ¿Se imaginan ustedes un hotel en la sede del Instituto Nacional de Cultura en la Plaza de Francia? No tenemos que irnos muy lejos, en la cinta Quantum of Solace filmada en Panamá en 2008, fue precisamente el asiento del Hotel Andino en La Paz, Bolivia, donde se hospeda el legendario James Bond, antes de asistir a una fiesta en la sede del antiguo Club Unión, a cortas cuadras de distancia.
El indudable valor del Café Coca Cola en la plaza de Santa Ana, debidamente reconstruido con un museo y tienda de souvenirs como la primera sede internacional del gigante de las bebidas de Atlanta, Georgia, fuera de Estados Unidos, sería un hito invaluable para esa empresa en el centro histórico de la ciudad. Asimismo, podemos explotar muchos otros nichos convirtiendo la zona en un verdadero atractivo turístico que opaque marcadamente su competencia en Cartagena de Indias, San Juan de Puerto Rico, La Habana, Cuba, y Nueva Orleans, Louisiana creando de esta forma un potente imán al turismo de convenciones que sacie las habitaciones de todos los hoteles actuales y futuros de nuestra capital. Todo lo que se necesita es un poco de imaginación, profundo amor por la patria y deseos de trabajar. Solamente entonces lograremos un Casco Antiguo del cual todos estaremos orgullosos, creando un sinnúmero de bien pagadas fuentes de empleo permanentes, un interesantísimo retorno a la inversión y tan placenteros recuerdos de los que nos visitan, con el deseo de un pronto retorno, convirtiéndose por mercadeo de boca a boca, en nuestros mejores embajadores más allá de nuestras fronteras. ¡Hagámoslo bien de una vez por todas!