Construyendo nuestra cultura

Por: Redacción 03/03/2014

 
Para inicios del siglo XX, nuestro país estaba en plena creación; con elementos por introducir como lo era la salud pública, tema que el Dr. Belisario Porras abordó en forma estricta y exitosa. La educación también era un asunto de vital importancia debido a la escasez de centros educativos en la época anterior a la República. En relación con el contenido demográfico, estábamos bastante escasos, en comparación con las naciones vecinas. Ortega y Gasset dijo “que el hombre es él y sus circunstancias”; de igual manera nuestra nación es ella y sus circunstancias, las cuales debemos siempre superar.
Con ello estaba la “cuestión nacional”, es decir, el problema del intervencionismo y la recuperación de la soberanía nacional; cuando se alcanzó en 1999, pareció que los objetivos nacionales se habían cumplido; mas no era así.
Nos faltaba aún, construir nuestra cultura en todos los aspectos, porque si bien es cierto que alcanzamos la victoria en aquella fecha; en la materialidad, hemos adolecido de elementos que ayuden a formarnos con una autoestima alta y una política acorde con un proyecto nacional que busque transformar la mentalidad de un pueblo subdesarrollado a una nación moderna pero humanista.
Otro objetivo de la búsqueda de esta nueva cultura es procurar superarnos a nosotros mismos, exigir a las personas aptas para cargos específicos y no permitir experimentos aberrantes en materia política para evitar que cualquier pelafustán adquiera poder para actuar en contra de los intereses de las comunidades.
En esa supervisión de nosotros mismos debemos crear un conjunto de conocimientos y formas de “conducta” que nos permita evitar que lo anterior expuesto sea una constante; el tiempo de la patria boba y la siesta colonial ha finalizado. Nuestra patria no es una hacienda ni tampoco es un arrabal, es nuestra tierra y en ella necesitamos gente positiva, no gente negativa; personas respetuosas, no irrespetuosos; personas sinceras y formadoras, y no quienes desalientan el espíritu solidario de los panameños.
Platón comenta que los Estados son como las personas, es decir, tienen su propia personalidad y carácter; con la entrega del Canal cerramos por el momento un capítulo, pero nos toca lo más duro: corregirnos a nosotros mismos y eso es bien difícil, más aún cuando no aceptamos nuestros errores.
No es posible que por un lado pensemos que el gobierno nos debe solucionar todos los problemas desde que despertamos hasta acostarnos; y por otro lado, nosotros como personas no hagamos nada para contribuir al aseo de la comunidad, a la educación de los jóvenes, a trazarse metas mejores, a dejar atrás el conformismo; todo lo vemos mal. Todos son malos, menos nosotros mismos.
También aquellos políticos que siguen utilizando un discurso que tiene más de 50 años, y otros que presagian el fin de la humanidad si no acceden a un cargo público; somos mezquinos unos con otros. Ningún político corrupto accedería al poder si nosotros no se lo permitiésemos.
Propongo mejorar nuestra formación personal, a través de más y mejor capacitación, así como el adiestramiento pertinente en todos los campos; debemos apostar por la transformación personal, profesional y social en todas las empresas e instituciones para avanzar en conjunto con base en una misma idea de organización, de metas, procedimientos y metodología.
¿A dónde queremos estar en 25 años? No he oído lamentablemente a nadie plantearse esta situación, nos urge una nueva cultura: empresarial, optimista, decente, respetuosa y productiva.
También debemos contribuir más en los proyectos de los deportes, de ejercicio físico para lograr “mente sana en cuerpo sano”, para ejercitar y fortalecer el espíritu; y practicar aún más, la cortesía y la urbanidad. Corregirnos nosotros mismos y luego corregir a los demás.
Los estadistas y los pueblos mutuamente construyen la personalidad y la cultura que quieren que los identifique, y nuestra “patria tan pequeña, tendida sobre un Istmo” tiene por misión construir una positiva y dinámica cultura que procure llevarnos al progreso material, pero también cultural y espiritual; un pueblo sin definir su cultura es presa fácil de los tiranos.
La frase de John F. Kennedy: “No es lo que tu patria pueda hacer por ti… ¡sino lo que tú puedes hacer por tu patria! Debemos practicarla con inmediatez.
Debemos hacernos mejor cultura para dejar de ser los “chambones” del siglo pasado y constituirnos en un mejor pueblo que exigirá mejores y capacitados ciudadanos y políticos para crear una cultura nacional que ya debe ser un proyecto con un programa por cumplir; de igual manera como el pueblo panameño ascendió por las colinas del edificio de la Administración aquella vez en 1999, es hora ya de que nosotros ascendamos en búsqueda de nuestra superación cultural.