En medio de mucho dolor y lágrimas, la mañana de ayer, sábado, se realizaron las exequias fúnebres de los cinco jóvenes chinos que fueron asesinados y sepultados dentro de una vivienda de la barriada El Campesino de El Trapichito en La Chorrera, por el dominicano Alcibiades Méndez.
La primera misa que se realizó fue la de Yessenia Lou Kam, de 19 años, quien fue plagiada hace un año. La ceremonia se inició cerca de las 7:30 de la mañana de ayer, en la iglesia San Francisco de Paula.

El párroco Francisco Verar hizo un llamado a la paz y a la comprensión familiar para que este tipo de vejámenes no vuelva a empañar de esta forma, la ciudad de La Chorrera.
Mucho fue el dolor vivido por los familiares de Yessenia a quienes las lágrimas les corrían por sus mejillas a medida que el padre trataba de dar consuelo, y el coro de la iglesia ofrecía sus mejores canciones.

Luego, los restos mortales de esta estudiante fueron llevados en una caja de color chocolate al cementerio Colinas de la Paz, en Arraiján, donde se le dio cristiana sepultura.
Alrededor de las 9:00 de la mañana, los cuerpos incinerados de Sammy Zenq Chen, de 19 años; su novia Georgina Lee Chen, de 18, y Yoel Liu Wung, también de 19, fueron ingresados a la iglesia San Francisco de Paula, en manos de sus hermanos.

La misa, que ofició el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, estuvo repleta de peticiones a la reflexión y a la conversión personal para que este y otro tipo de actos que incitan a la violencia sean eliminados, dado que no hay paz sin justicia.
Al mismo tiempo, el arzobispo indicó que no hay que quedarse de brazos cruzados ante la espiral de violencia que vivimos e hizo un llamado a denunciar las injusticias sociales como parte de un avance familiar.
Terminada la misa, Ulloa comunicó su satisfacción por el apoyo que brindó toda la comunidad chorrerana a estas familias de origen chino, a la vez que lamentó que la vida futura de estos cinco jóvenes fuera truncada, por lo que él denominó un acto vil. Concluida la ceremonia, las cenizas de los jóvenes fueron llevadas a la ciudad capital para ser depositadas en el cementerio de Corozal.
Al lugar también llegó el presidente de la República, Ricardo Martinelli, quien dijo lamentar el incidente y brindó palabras de aliento a los deudos.
De igual manera, el embajador de Taiwán en Panamá, Simón Ko, hizo un llamado a la paz social y brindó todo el apoyo necesario a estas familias orientales, que perdieron parte de su generación futura.
De forma casi simultánea se realizó el sepelio del joven Young Wu Ken, de 27 años, pero en el cementerio Colinas de La Paz, de Arraiján, donde recibió cristiana sepultura.
Las autoridades eclesiásticas aprovecharon la oportunidad para invitar a los presentes a que el próximo viernes, los acompañen en otra marcha por la paz.
La misma saldrá desde la iglesia San Francisco de Paula y concluirá en el parque Feuillet de La Chorrera. Este evento se realizará como una continuación de estas actividades, que tienen el objetivo de hacer conciencia en el pueblo panameño.