Europa se alarma

Por: Redacción 04/03/2014

 
Ante la pasividad de las instituciones latinoamericanas, el Parlamento Europeo aprobó una resolución demandando al Gobierno venezolano el desarme y disolución de los grupos progubernamentales que atacan a estudiantes y encarcelan dirigentes de la oposición, en flagrante violación de los derechos humanos y los principios democráticos. Mientras, el gobierno de Nicolás Maduro maniobra para que la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), y no la Organización de Estados Americanos (OEA), examine la situación en forma parcializada.
La estrategia de la Cancillería venezolana es obtener un respaldo dogmático al desencadenamiento de la represión de bandas de motorizados y policías. En otras palabras, Venezuela busca el apoyo de la organización creada por los regímenes afines al chavismo, luego de bloquear transitoriamente la iniciativa de Panamá para que el Consejo Permanente de la OEA se pronuncie.
Los eurodiputados reclaman la obligación gubernamental de garantizar la seguridad de los ciudadanos, independientemente de sus puntos de vista político y afiliación. Pero el gobierno no da pie atrás en la regimentación de los poderes públicos.
La Asamblea Legislativa, la fiscalía de la nación, jueces y magistrados, policía y fuerzas armadas, canales de televisión y periódicos afines al chavismo muestran plena identidad con las decisiones gubernamentales de brutal represión del movimiento de sectores adversos. Pero lo que el régimen no ha podido impedir es que dentro de las filas universitarias se haya generado la reacción más fuerte y sistemática engendrada tanto por la regimentación informativa como por el fracaso de las medidas económicas causantes del desabastecimiento de alimentos y la paralización del sistema productivo.
Los capítulos críticos de la historia venezolana siempre se caracterizaron por la insurgencia de los estudiantes contra las dictaduras. Estudiantes como Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Raúl Leoni, formaron parte de la generación de la década de los veinte que luchó por la conclusión de la dictadura de Juan Vicente Gómez y la vigencia de gobiernos constitucionales.
Cuando el corrupto gobierno de Marcos Pérez Jiménez llevó la barbarie a extremos de ingobernabilidad una nueva generación de estudiantes y partidos democráticos cerró filas en defensa del sistema democrático. Pérez Jiménez huyó en 1958 y se inició una nueva etapa democrática, fracturada por la incrustación de estructuras totalitarias en el denominado socialismo del siglo XXI, que, según los venezolanos, ha resultado la reedición de las viejas dictaduras salpimentadas con ingredientes caribeños. 
En 1977, el historiador británico escribió que la historia de la libertad en Latinoamérica parecía hallarse en una depresión muy grave. Hay quienes consideran que el historiador europeo tendría que cargar las tintas para describir lo que acontece en el hemisferio con organismos diplomáticos que no defienden los principios y las organizaciones creadas para aniquilar la OEA.
Aparentemente no se divisa una salida a la mano para conjurar la conjunción de debacle económica y regimentación política. El pueblo ha vuelto a demostrar en las calles, como en los veinte y los cincuenta, que poco a poco, con sacrificio y coraje, logrará que resplandezca la libertad.