La ola de violencia que azota a la provincia de Chiriquí en los últimos días (tres ejecuciones en una semana, el decomiso de drogas, robos a mano armada, hurtos y homicidios) mantiene alarmada a la población.
En lo que va del 2011, en Chiriquí se reportan 30 homicidios, 15 menos que el año pasado; sin embargo, a nivel de ejecuciones, suman cinco, por tres del 2010.

Para Harold Villamonte Arjona, un residente en el distrito de David, el temor es grande.
Manifiesta que día a día crece la violencia en las calles, mientras la seguridad es más vulnerable para las personas.

Señala que da miedo salir a las calles porque a cada momento se escuchan noticias de personas ejecutadas, homicidios y robos a mano armada.
Por su parte, Dioselina Santamaría afrmó que los tiempos han cambiado.
“Ya no podemos vivir en paz ni en nuestra propia casa por el temor a que un delincuente ingrese y nos ataque a cualquier hora del día”, relató.
Expresa que los niveles de violencia son alarmantes, ya que todos los días se registran robos a mano armada en empresas y a personas en sus propias comunidades.
Mientras que el presidente de la Cámara de Comercio e Industrias, Manuel Reyes Sicilia, calificó esta situación como lamentable.
“Existe mucha preocupación por la inseguridad, por el crimen organizado, por la manera cómo se dan los enfrentamientos y por los delitos que ocurren”, advirtió.
Entre tanto, el subcomisionado Roberto Castillo, jefe de la zona policial, niega que se trate de una ola.
Afirma que la institución realiza su trabajo con apoyo de la comunidad, a través de diferentes programas, entre ellos, el de vecinos vigilantes.
A pesar de ello, reconoce que los últimos hechos registrados en la región son producto del crimen organizado.
“Estamos haciendo todos los ajustes porque se trata de personas de las otras provincias”.
Mencionó el incremento de rencillas entre bandas de delincuentes que operan en Chiriquí.
En relación con el tema del narcotráfico, Castillo admitió que Chiriquí se presta para el tránsito de esta mercancía ilícita hacia Centroamérica.
Añadió que este tipo de delito es lo más notable, por consiguiente se registran aristas que afectan a la sociedad y conlleva al crimen.
En el caso de las ejecuciones, señala que las mismas se generan por las organizaciones que se dedican al negocio del tráfico de drogas, lo que genera intranquilidad, inseguridad y desconfianza.
Ante este panorama, el psicólogo Ray Shiwanov destacó que uno de los elementos que incide en los niveles de violencia es la desintegración de la misma sociedad.
“La violencia existe y hay que buscar alternativas que eviten que esta problemática siga aumentando”, dijo.
Agrega que los homicidios, robos y asaltos causan mucha preocupación en la comunidad.
“Hay personas que juegan a ser Dios, sin importar el daño que ejercen al quitar la vida a los seres humanos”, manifestó.
Afirma que se deben reforzar los programas para los adolecentes para evitar que sigan siendo víctimas de la violencia y cometan delitos sin valorar la vida.