Escenas de mucho dolor y sufrimiento se dieron el sábado durante las honras fúnebres del bombero Carlos González Espinoza, de 30 años, quien el pasado jueves 29, apareció muerto con dos tiros en la cabeza en un paraje solitario del sector fronterizo de Paso Canoa.
La Máquina Tres, como se le llama al carro de los bomberos de Paso Canoa, fue el encargado de trasladar el féretro hasta el Cementerio Municipal del distrito de Bugaba.
Acompañado de familiares, amigos y compañeros, el féretro del bombero asesinado fue trasladado desde la estación de Bugaba hasta el campo santo.
Allí, la banda de música de los bomberos entonaba sus notas.
González Espinoza mantenía 10 años de ejercer la función de guardia permanente dentro del Cuerpo de Bomberos de Bugaba.