Después de diciembre de 2012, el negocio del mercado de carbono en el mundo se trasladará de Europa, uno de sus principales usuarios, a Australia, abriéndole oportunidades a los vendedores de bonos de Panamá.
Así lo señalaron diversos expertos en el fenómeno del cambio climático, quienes están en el país participando en una cumbre dedicada al tema.
“El mercado de carbono seguirá operando con o sin el Protocolo de Kyoto, ya que hay interés de países como Australia, Estados Unidos y demás para comprar los bonos del mercado de carbono, aún después del 2012”, destacó Marcela Main, secretaria general del Equipo de Soporte de Cambio Climático.
A finales de 2012 y dado el final del compromiso del Protocolo de Kyoto, los países europeos han manifestado que solo compraran los bonos de proyectos que estén inscritos antes de esa fecha.
Los bonos son instrumentos en los que se fija la cantidad de gases contaminantes que está dejando de emitir una iniciativa empresarial y son vendidos a otra que está reponiendo por ley, lo que está contaminando.
El consultor local y especialista en el mercado de carbono Eduardo Reyes manifestó que Panamá tiene la posibilidad de crear proyectos que vendan bonos de carbono y lograr así compensar su huella [aproximado de gases contaminantes que emiten el país], que es de 10 a 15 millones de toneladas de CO2 (dióxido de carbono).
“Solo con el proyecto de ampliación de Canal basados en lo que dejan de emitir los buques al cruzar por ahí y no dar la vuelta, a todo un continente, nuestro país, compensaría su huella ecológica”, destacó Reyes.
Cifras del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) indican que en América Latina a las diferentes iniciativas de negocios les cuesta reducir una tonelada de CO2 un promedio de $10, mientras que en Europa serían unos $20. Unos 948 proyectos latinos equivalentes a 13% del total del mundo, están inscritos para vender bonos a los países desarrollados y a sus compañías, que necesitan compensar su contaminación.
En Panamá, la Autoridad Nacional de Ambiente es la mediadora con el regulador mundial del mercado de carbono la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Pero, ya que existen mercados voluntarios en EE.UU y otros países.
Proyectos panameños como hidroeléctricas, generación de energía eólica, así como conversión de desechos de materia orgánica en electricidad, están intentando vender bonos, a través de la ONU.