El Parque Porras de la ciudad de Las Tablas es mudo testigo de la cantidad de dinero que se invierte para la fiesta de la farsa, los Carnavales.
El pasado Domingo de Carnaval, como es costumbre, las reinas, Elena Del Pilar Tomas (Calle Arriba) y Daris Nicole Sánchez Brandao (Calle Abajo), lucieron nuevamente sus trajes de coronación, solo que esta vez con alegorías que demuestran que en este Carnaval, considerado el más lujoso de Panamá, se destaca no solo belleza, sino historia.

El primer recorrido lo hizo la tuna de Calle Abajo, destacando la monarquía española. Según se conoció, el diseño de este vestido -trabajado en fina pedrería-, tomó unos 22 días, sin considerar la labor de confección. En el carro alegórico sobresalían los colores dorado, azul y enormes plumas que se movían al ritmo del contoneo de la reina y su corte.
Después de media hora, la multitud abrió paso para recibir a la Calle Arriba. Renée Alejandra Celis hizo un oppening al estilo de las escuelas de Río de Janeiro para celebrar sus 10 años de reinado. A los minutos los presentes pudieron apreciar el carro de la soberana 2014, inspirado en la “Leyenda del Himalaya, el origen del país de las montañas”.
Las princesas simbolizaban las hadas de los vientos.
Esta tuna y sus seguidores enviaron mensajes de apoyo al pueblo venezolano por los hechos suscitados desde hace varias semanas.
Ambas calles mostraron un despliegue de fuegos artificiales, como una probadita de lo que traerán hoy, cierre de la fiesta que, por instantes, hace que los panameños se olviden de los problemas.
El ejercicio físico para aguantar y sonreír es la clave.