Las 214 granadas antitanque M90 que fueron sustraídas de las bodegas de las fuerzas armadas tenían como destino organizaciones internacionales del narcotráfico, presumiblemente el cartel mexicano de Los Zetas, informó la Fiscalía General de República, y señaló al mayor del Ejército Elmer Espinoza Hércules como el responsable de traficar con el armamento.
El oficial, que está prófugo, fungía como explosivista en el Comando de Ingeniería militar y tenía como responsabilidad la destrucción de armamento del Ejército que se encontraba obsoleto o en desuso, según informó el jefe de la Unidad de Crimen Organizado de la Fiscalía, Rodolfo Delgado.