Mientras la polémica religiosa persigue a Ricky Martin, el cantante boricua llegó ayer a Panamá en su avión privado a eso de las 4:54 p.m. a la pista de Howard, con ganas de ofrecer un espectáculo en el que sus fanáticos quedarán extasiados, así lo afirmó el mismo artista.
Por su parte, Show Pro, empresa que organiza el concierto, informó que pese a que en Honduras y en Nicaragua, diversos seguidores religiosos están en contra del espectáculo del artista por considerarlo inapropiado, en Panamá no ha habido tal polémica, es más, ni la Iglesia católica ni de otras religiones se han opuesto a su presentación en suelo istmeño.

Unas 61 personas en total acompañan al intérprete en su gira, entre ellos su madre, Nereida, sus gemelos Matteo y Valentino, su pareja, Carlos González, así como su chef personal, quien se encarga de la comida del artista y su familia.
Desde el jueves de la semana pasada, el cuerpo de baile del cantante, conformado por 20 personas, llegó a Panamá así como el contenedor con el equipo de luces y parte de la estructura de la tarima.

Para hoy en la mañana, el artista hará su prueba de sonido y revisará que todos los detalles estén listos para que su espectáculo quede impecable.
Quiere paz y capuchino.
Aunque el cantante no quiso revelar lo que haría en Panamá se conoció que solo comerá en la habitación del hotel RIU, pues quiere guardar fuerzas para dar todo en su espectáculo de hoy. Se supo además, que el artista pidió mucho capuchino, una de sus grandes debilidades culinarias.
Solicitó además cunas y un “play” para que sus gemelos estén cómodos.
Se conoció extraoficialmente que la madre del artista, Nereida Morales, llevará a los gemelos al concierto para que vean a su padre en acción.
La llegada.
Apenas tocó suelo panameño, el artista aseguró: “Estoy encantado de estar en Panamá”.
Al preguntársele por sus hijos, aseguró que estaban muy bien, que se encontraban en el avión esperando para bajar junto a su madre.
Prometió que el “show” de esta noche será espectacular: “No se lo pierdan porque será una fiesta grande”.
En medio de bromas y buena vibra, el boricua respondió sonriente a todas las interrogantes, es más, bromeó y reiteró que los espera a todos en el Figali.