Después de años de muchos esfuerzos 52 familias humildes del corregimiento de Quebrada de Oro, en Soná, provincia de Veraguas, se trazaron el futuro de mejorar su calidad de vida y lograron la siembra de 30 hectáreas de piña, cuyo destino final serán los mercados de Europa.
“Valió la pena el sacrificio para obtener un producto de calidad y de excelentes niveles de dulzura”, asegurpo Pedro Díaz, uno de los campesinos asociados.

Afirmó que como primera prueba sembraron cinco hectáreas, pero al ver que la tierra en pocos meses desarrolló la semilla, se analizó el suelo y se prepararon otras 16 hectáreas.
Comentó que para los próximos días podrán cosechar 30 hectáreas, de las que se espera una efectiva producción, ya que se recurrió a consejos de técnicos y verdader conocedores en la materia.

“Nuestro método primitivo de siembra no permitió un mejor inicio, pero lo importante fue que nunca desmayamos y ahora, con el uso de la tecnología y los avances en la producción de esta fruta, estamos camino a la exportación”, destacó.
Expresó que se creó una asociación con la participación de los campesinos del sector para lograr la producción de piña en Soná, aspecto que les puede cambiar sus vidas y la de sus familiares.
Señaló que los técnicos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (IDIAP) realizaron las evaluaciones de la producción, esperándose un margen de ganancia que supere los 30 mil dólares por hectárea.
Por su parte, Marcial Arosemena, representante de Quebrada de Oro, aseguró que la mayoría de la gente de esa comunidad es pobre y que vive de los recursos que les aportan los programas de la Red de Oportunidades y “100 para los 70”.
“Era necesario buscar otras alternativas y no acostumbrarse al paternalismo que existe”, dijo.
“Lo bueno fue el tesón y la perseverancia que demostraron estos hombres del campo para sacar un producto adelante que involucró a más personas”, indicó Arosemena.
Destacó que están cifradas las esperanzas en el éxito de este cultivo, que en pocos días se tendrá la primera cosecha,
Arosemena explicó que las 54 familias trabajan día y noche en los cultivos y que jamás pensaron que las tierras que consideraban desgastadas por el uso de las quemas, resultaran fértiles para la piña.
“Ahora esos campesinos podrán mejorar sus casas, trabajar, tener comida y hasta ahorrar para sus hijos”, añadió.
Mientras tanto, Sixto Villegas, otro asociado, denunció las malas condiciones de los caminos.
“Para sacar nuestra producción es necesario mejorar las condiciones del camino, a fin de facilitarles el trabajo a los transportes que complementarán el trabajo”, advirtió.
Mencionó que la prueba de calidad y de dulzura ya se realizó, lo que es comparable a la que se cosecha en La Chorrera, donde siempre sale un producto de primera calidad.
Vicente Cáceres, otro de los moradores de Querque Abajo, señaló que la comunidad está animada a seguir produciendo piña en tierras que estaban abandonadas.
Dijo que se tiene proyectado para los próximos meses incrementar las hectáreas y sembrar más semillas de piña, lo que nos permite contratar a más personas de estas comunidades que no tienen trabajo.
“Lo importante es lo que se ha hecho por el bienestar de toda la comunidad, que pone de su parte para que la producción de piña se de la mejor manera y lograr los resultados que todos los asociacios esperamos”, agregó Cáceres.