La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, inauguraron un puente de 3,595 metros en el río Negro a su paso por la ciudad de Manaos, el mayor que se ha construido en la cuenca amazónica.
El puente atirantado une la capital del estado de Amazonas y la localidad de Iranduba, cerca de la confluencia de los ríos Negro y Amazonas, y ha costado 1,099 millones de reales (unos 625 millones de dólares).
La obra es el segundo puente atirantado más largo del mundo, después de uno que atraviesa el río Orinoco en Venezuela, según informó el Gobierno brasileño.
Rousseff afirmó en la ceremonia de inauguración que el puente va a impulsar el desarrollo de la región a la vez que va a contribuir a la “preservación del medio ambiente”.
El pilar central del puente mide 185 metros de altura, la estructura cuenta con dos vanos de 200 metros de longitud que permiten la navegación y la vía tiene dos carriles en cada sentido para el tráfico de vehículos.
La obra duró tres años y diez meses, dio empleo a 3,400 trabajadores y consumió 20,000 toneladas de acero, 1.5 millones de sacos de cemento y 47,000 metros cúbicos de arena.