El depuesto dictador Moamar Gadafi fue enterrado ayer en el desierto, en una tumba sin nombre, en medio de una ceremonia sencilla en presencia de varios clérigos islámicos, tras casi 42 años de régimen autoritario en Libia y ocho meses de guerra.
Un sobrino de Gadafi leyó una oración antes que el cadáver del ex dictador, junto con los de su hijo Muatassim y su ex ministro de Defensa Abu Bakr Yunis, fuera entregado para su sepultura, dijo el vocero del consejo militar en la ciudad portuaria de Misrata, Ibrahim Beitalmal.
Los cadáveres fueron conservados en un frigorífico industrial de Misrata durante cuatro días antes de ser trasladados antes del amanecer al lugar del enterramiento, que según Beitalmal “no estaba muy lejos” de la ciudad.
Los nuevos líderes de Libia dijeron que no revelarán el lugar de la tumba por temor a que sea profanada o transformada en un santuario por los incondicionales del ex dictador.
Con el entierro de Gadafi se pone final a varios días de tensiones entre las autoridades centrales y los rebeldes de Misrata, una de las ciudades que más sufrió el asedio de las brigadas gadafistas y cuya participación en la toma de Trípoli y de Sirte fue decisiva.
Las milicias misratíes que detuvieron a Gadafi el pasado jueves después de que este hubiera sobrevivido a un ataque de la OTAN contra el convoy en el que huía de Sirte, se apresuraron tras su arresto a llevarlo a su ciudad como si se tratara de un trofeo de guerra.
Tumbado sobre la parte delantera de un coche, rodeado de una caravana de vehículos y de decenas de rebeldes que festejaban su detención, pasearon al dictador al que, como muestran algunas grabaciones, humillaron y golpearon brutalmente antes de su muerte.
Prisioneros.
La Comisión de Investigación de la ONU sobre Libia pidió al Consejo Nacional de Transición (CNT) y a las futuras autoridades interinas del país que respeten los derechos de los detenidos y que éstos sean juzgados con las garantías que exige la ley internacional.
"Es extremadamente crucial que el CNT y el resto de grupos armados traten a los detenidos bajo su custodia con el debido respeto de los derechos humanos, independientemente de su afiliación política", señaló el presidente de la comisión, el juez Phillippe Kirsch, en un comunicado difundido en Ginebra.
Kirsch urgió además a las autoridades libias a abstenerse de cometer "asesinatos de revancha", en referencia a la suerte que corrió Muamar el Gadafi cuando fue capturado por los rebeldes, y "represión arbitraria contra extranjeros", en alusión a las detenciones indiscriminadas de subsaharianos, que se identifican con mercenarios del coronel.
En este sentido, Kirsch alentó a los libios a que "rompan con el pasado" y construyan el futuro del país sobre la base de los derechos humanos y el Estado de derecho.
"Construir un Estado nuevo, asentado fuertemente en el respeto a los derechos humanos, cumpliría con las aspiraciones de los libios que han luchado durante 42 años contra la injusticia y la represión", subrayó.
Esta comisión independiente, conformada también por Cherif Bassiouni y Asma Khader, visitó el país el pasado mes de junio, cuando las fuerzas del fallecido Muamar el Gadafi controlaban todavía amplias zonas del país, y reportó graves violaciones de los derechos humanos por parte de las tropas leales al coronel Gadafi.