Las lluvias que afectaron Centroamérica durante dos semanas sumó en 1.2 millones el número de personas afectadas, según la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU (OCHA).
Elizabeth Byrs, portavoz de la OCHA, destacó que la región sigue “en estado de alerta máxima” y que su oficina está pendiente también de la evolución del huracán Rina, que se dirige hacia Belice y que, en función de la trayectoria, podría dirigirse hacia Cuba.
El país centroamericano más afectado es El Salvador, donde Naciones Unidas lanzará un llamado de urgencia para financiar las operaciones de asistencia.
El objetivo prioritario es ofrecer ayuda humanitaria a los sectores más vulnerables de la población afectada, especialmente niños, mujeres y familias de zonas rurales, que están viviendo en refugios y que afrontan la destrucción total de sus medios de vida.
La OCHA ha establecido una lista de prioridades en la asistencia: refugio de emergencia a los damnificados, distribución de agua potable y de servicios sanitarios e higiénicos, suministro de alimentos de primera necesidad y facilitación de servicios médicos.
La ONU indicó que el daño sufrido por las infraestructuras dificulta la ayuda, porque muchas carreteras están bloqueadas o aisladas por las inundaciones y los corrimientos de tierra.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) también trabaja a contrarreloj en los esfuerzos para paliar los daños de las lluvias.