Admirable, rico en contenido, complejo y excelente en el lenguaje, así es “Dioses de bolsillo”, de Edilberto González Trejos, según el vate Salvador Medina Barahona, quien junto con Gorka Lasa Tribaldos, presentó la obra, el jueves pasado.
“No hay señas tibias en la lírica de González Trejos, su conocimiento es breve y preciso, porque su objetivo es claro y definido. Su pausada armonía es el resultado de conocer la técnica a cabalidad y apresar la trama con la propiedad de quién ha leído mucha poesía, y aunque reconoce y respeta la norma, la trasciende; porque el verdadero poeta sabe que su vuelo es más importante que el juicio de los hombres, que el vértigo del abismo es más relevante que las limitadas cárceles de lo retórico o lo académico”, expresó, Gorka Lasa Tribaldos.

Agregó que “Edilberto, como buen poeta, sabe perfectamente a dónde va, pero se toma su tiempo, como un maestro Zen, él sabe que la montaña está en su Ser, que esta mora en su alma desde siempre, por lo que no apresura el sendero, no es necesario empujar el río, su flujo es uno y el poeta es uno con él, solo resta fluir, solo resta estar en lo que se es. Solo el ciego y el ávido están apresurados por ganar o ser reconocidos, solo el que no ha comprendido la verdad ulterior, es esclavo de su ego, enjuiciando la forma efímera y tiranizando en lo estético. Pero este no es el caso de Edilberto, él reconoce la atemporalidad de lo esencial, él plasma en su poesía el fuego y la filigrana de lo inmanente, y en serena ecuanimidad describe la visión y comparte con nosotros su Luz”.
Enfatizó que “El poeta... es un animal de su tiempo y de su noche, sabe que está en el presente y en el mundo, que su dolor es también el dolor del mundo. Su piel de siglos arde con la injusticia, y su voz es la de los sin voz, de los marginados del pan y la palabra”.


