Berlín aterrizará en la cumbre del G20 esgrimiendo solvencia, tras el acuerdo recién alcanzado para atajar la crisis de la eurozona, y exigiendo una mayor regulación de la gran banca internacional y de los mercados financieros y monetarios.
Aparcada la opción de un impuesto global a las transacciones financieras, el Gobierno alemán llegará a la reunión de este selecto club de países industrializados y naciones emergentes, que se celebrará en Cannes (Francia) los próximos 3 y 4 de noviembre, centrada en los aspectos económicos de la agenda que será debatida durante los días de encuentro.