Los socios de la coalición de Gobierno de Alemania se enzarzaron ayer en una discusión a raíz de la propuesta de la Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU) de la canciller, Angela Merkel, de establecer una especie de salario mínimo en contra de lo pactado al inicio de la legislatura.
El portavoz del Ejecutivo federal, Steffen Seibert, aseguró en un encuentro con los medios que la canciller está personalmente interesada en sacar adelante este asunto, que considera ligado a la "dignidad del trabajo".
El secretario general del liberal FDP, Christian Lindner, criticó abiertamente la iniciativa de sus socios mayoritarios, los cristianodemócratas de la CDU, y calificó de "problemático" el plan para establecer "un mínimo salarial general" en la primera economía europea. A su juicio, el desempleo juvenil no es un problema en Alemania y muchos desempleados de larga duración y trabajadores sin formación han logrado empleo en los últimos dos años gracias a la no regulación de los sueldos.