La afluencia de personas en el cementerio municipal de Chitré hoy es inusual al resto del año. Los familiares de los sepultados están dándole a las tumbas una mano de pintura y retocando las letras del nombre o de una oración.

Adentro, el sonido del raspado de las tumbas se mezcla con las voces de más de una decena de personas que ofrecen los servicios de cortado de hierba.
Gabriel Rodríguez, quien lleva 15 años como pintor de tumbas, dijo que este año no les ha ido tan bien, porque todavía hay muchas tumbas por pintar, pero esperan que con el transcurrir del día las cosas cambien.

Reconoce que tradicionalmente el día más bueno de trabajo es la víspera del Día de los Difuntos, porque la gente deja todo para última hora.
La mano de obra de pintura la cobran en 20 dólares y el cliente pone la pintura.
Entre la muchedumbre, que en su mayoría son personas adultas, está la señora Idaura Burgos, quien dijo a panamaamerica.com.pa, que mientras tenga vida seguirá arreglando la tumba de su difunto padre Julio César Burgos y de Fidedigna Campos.
Ella acude cada 1 de noviembre para evitar la aglomeración propia de los 2 de noviembre y para que mañana las tumbas estén presentables.