Han pasado 41 años desde que se reveló que el corregimiento de Monagrillo, en la provincia de Herrera, ocupaba el primer lugar en la detección del cáncer en Panamá y Latinoamérica.
Sin embargo, hoy las estadísticas apuntan a que el cáncer disminuyó en un 26%, en comparación a las décadas de del 70 y 80.

De acuerdo con el secretario de la Asociación Nacional contra el Cáncer (ANCEC), Jorge Vergara, la población se dio cuenta de que la única forma de hacerle frente a esta enfermadad era hacerse los exámenes a tiempo.
Vergara, quien es miembro fundador de la clínica de prevención contra el cáncer en Monagrillo señaló que fueron años muy duros.
“A través de la campaña de prevención que se creó en aquella época, se ven los resultados de todos esos esfuerzos”, dijo.
Indicó que durante esos años, los números revelaban a que un 88% de los exámenes preventivos realizados a mujeres de más de 15 años presentaban patologías de riesgo que debían ser monitoreadas.
Vergara compartió cifras recabadas por esta institución en Monagrillo en el periodo de 1990 a 1992, en el que se reflejaba que las muertes ocurridas por el cáncer cérvico uterino representaban un 60%.
Expresó que la preocupación no solo se concentró en atender a un sinnúmero de pacientes, sino que la ANCEC se interesó de lleno en el porqué de la incidencia de cáncer en esa comunidad.
Manifestó que se mencionaron varias teorías al principio, entre ellas, las radiaciones de uranio en el cerro El Tigre, consumo de leche y queso (contaminados por los plaguicidas regados por los alrededores) y tuberías de asbesto en toda la comunidad.
No obstante, destacó que, por una encuesta aplicada casa por casa en 1992 y mediante estudios colaterales, se descartaron una por una todas estas suposiciones.
Detalló que esta encuesta, que fue responsabilidad de la doctora Ella Ferguson, reflejó que los factores hereditarios juegan un papel importante en el desarrollo de la enfermedad.
La medición, dijo Vergara, reveló que las defunciones por cáncer ocurridas en Monagrillo entre 1990-1992, alcanzó el 53%.
Agregó que el cáncer no es un flagelo que ataca únicamente al corregimiento de Monagrillo porque, si levantaran estudios profundos en otras comunidades como Los Llanos de Ocú y El Sesteadero de Las Tablas, comprobaríamos que también diezma vidas allí.
Por su parte, Fidelina Flores, administradora actual de la clínica que funciona en Chitré, indica que en lo que va del año solo a un paciente se la ha detectado cáncer.
Dijo que año tras año aumenta el número de personas interesadas en efectuarse los exámemes.
En los nueve primeros meses de este 2011 se han atendido 2 mil 54 pacientes.
Expresó que la gran mayoría de las mujeres se hace la prueba ginecológica del Papanicolau, en un promedio de 134 por mes.
Detalló que para la región de Azuero y de provincias cercanas, el servicio que brinda la Clínica es sumamente importante, pero lamentablemente en diciembre, si no consiguen apoyo, este servicio podría desparecer.
Mencionó que el hecho obedece a que el servicio se brinda en una casa de alquiler, porque las antiguas estructuras pueden colapsar en cualquier momento.
Reveló que el apoyo de una partida de 80 mil dólares para la construcción de una nueva clínica está en manos de la Contraloría y esta, según los voluntarios de la ANCEC en Monagrillo, no ha sido desembolsada por la Contraloría, porque la respuesta es que no se ayuda a organizaciones no gubernamentales, sin pensar en que la salud es primero.
Eloida Cedeño, quien precisamente salía de atenderse, indicó que logró superar el cáncer cérvico uterino.
Dijo que anualmente acudía al centro de salud, para que le tomaran el Papanicolau, y los resultados reflejaban apenas, una pequeña infección.
Exhortó a las mujeres de las distintas edades que, por el bien de su vida y de su salud, deben acudir periódicamente a efectuarse los respectivos exámenes.
Dijo que el local debe seguir,porque es muy necesario para todos.