Estrategia solar

Por: Redacción 06/03/2014

 
Los cambios atmosféricos desencadenados por la contaminación global azotan el mundo de un extremo a otro. Compactas capas de nieve alfombran calles y carreteras de Nueva York. Una sequía implacable devasta los campos de cultivo de California. Gigantescas olas golpean las costas del Mar Cantábrico, y paralizan las faenas pesqueras. Un palio amarillento y descomunal cubre el cielo de Beijing y de otras ciudades chinas a causa de los residuos de la industrialización acelerada.
En Panamá desciende el nivel de los embalses de las centrales hidroeléctricas a causa de una sequía más aguda que en anteriores estaciones, mientras las autoridades del sector energético exploran nuevas fuentes de energía alternativa.
Con el objetivo de reducir la dependencia de las energías hidráulica y fósil, da sus primeros pasos el primer parque fotovoltaico del país en el desierto de Sarigua. Allí se levanta, en cinco hectáreas de tierra desértica, la planta pionera dedicada al aprovechamiento de la energía solar, con una potencia instalada de 2.4 megavatios. La planta solar compuesta por 11,800 paneles solares, construida a un costo de $10 millones, posee capacidad para cubrir el 30% de la demanda energética de Parita y pueblos aledaños.
De acuerdo con Vicente Prescott, secretario general de Energía, hay alrededor de 25 compañías internacionales interesadas en la instalación de paneles solares para producir energía limpia, captando la radiación del sol sobre el área. Al proyecto piloto de Sarigua se unirán nueve parques solares, tres en Chiriquí y seis en Coclé.
La Universidad de Panamá realiza estudios para producir 40 megavatios en Chiriquí como inicio del desarrollo de una mayor capacidad de producción energética en los meses venideros. A medida que se instalen más plantas de paneles solares en otras áreas de fuerte radiación solar se logrará dar un vuelco a la producción de esta energía limpia, contrarrestando las consecuencias y límites del abastecimiento energético concentrado en el uso del agua de los ríos y la energía térmica, subproducto del petróleo de origen fósil.
La estrategia energética gubernamental se orienta a la búsqueda de fuentes alternativas. El parque eólico de Coclé ya trabaja en el aprovechamiento del viento como generador de energía limpia y descontaminante. El Gobierno toma providencias para prevenir situaciones críticas por la reducción de la energía hidráulica afectada por la sequía. Se exhorta al ahorro de energía tanto a nivel de los hogares como en el comercio e industria.
Llegado el momento se podría sugerir que los avisos luminosos de las principales arterias comerciales se apaguen en horario adecuado. El uso racional de la energía propone cambios en el empleo diario de artefactos domésticos —neveras, microondas, licuadoras, televisores, computadoras— de suerte que se tenga en cuenta el mayor costo de la energía térmica.
La experiencia del año pasado en el ahorro energético dejó pautas que los usuarios podrán aplicar sin generar trastornos en el desarrollo comercial e industrial. Se ha contemplado la compra de energía hidráulica generada en países vecinos en función de la evolución de las necesidades derivadas del impacto ecológico en los embalses de Bayano y Fortuna, principalmente. Las medidas previsoras evitarán sorpresas en la merma posible del abastecimiento por fuente hídrica.