Problema por resolver: futuro de la migración en Panamá

Por: Redacción 06/03/2014

 
Hay un nuevo tema en la agenda nacional. Bueno, en la futura agenda nacional, porque parece que aún nuestros políticos no han logrado identificarlo y por eso no tenemos una sola idea o propuesta sobre el tema.
En ciernes, se nos está presentando una bomba migratoria en nuestro país. Me explico: no es que mucha gente quiera venir a Panamá para radicarse, eso ya sucedió. En realidad, esta migración ha sido tan descontrolada y se le ha dado tan poco seguimiento, que no tenemos idea de lo que se nos puede venir.
Hace unos días, el ingeniero. Eduardo Vallarino, presidente de la fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos (Ipec), explicaba en una reunión con sus miembros que en Panamá, si hablamos de los colombianos, son aproximadamente el diez por ciento de nuestra población, unos 300,000, o sea, un tercio más que la actual población de nuestras provincias de la península de Azuero.
ESTA MIGRACIÓN HA SIDO TAN DESCONTROLADA Y SE LE HA DADO TAN POCO SEGUIMIENTO, QUE NO TENEMOS IDEA DE LO QUE SE NOS PUEDE VENIR... HAY QUE COMENZAR A PENSAR EN NUESTRA POLÍTICA MIGRATORIA...
Históricamente, Panamá es un país de gran migración. Franceses, chinos, antillanos, africanos, entre otros, son responsables de la construcción de nuestro Canal y en gran medida hicieron raíces en nuestro territorio.
Luego podemos identificar otras migraciones menores de españoles, italianos y una multiplicidad de nacionalidades. Quizás la única migración que utilizó Panamá como lugar de paso y abandonó casi en su totalidad el país fue la cubana de los años 80.
Hoy día, dominicanos, nicaragüenses y españoles, los menos; colombianos y venezolanos los más, están llegando al país por miles. Las razones por la que escogen Panamá son diversas y no quiero desviar la atención en ellas. Lo importante es que si tomamos en cuenta que ya se habla de 80,000 venezolanos en Panamá y una cantidad importante de profesionales europeos y de otras latitudes con grandes cualidades laborales y académicas, tenemos un fenómeno importante digno de ser analizado.
Como ustedes saben, las bonanzas económicas son parte de un ciclo. A veces se está arriba, y a veces abajo. Panamá ha estado en la parte de arriba del actual ciclo económico y todo parece indicar que se mantendrá así por un tiempo más. Pero tarde o temprano, todo lo que sube, baja.
Eventualmente, estaremos acabando este excelente ciclo económico que, al menos por el momento, le está garantizando trabajo a la mayoría de panameños y extranjeros en nuestra tierra. Una gran cantidad de estos migrantes vienen al país de manera irresponsable, sin hacer los contactos laborales adecuados o, en el mejor de los casos, con estudios universitarios y carreras en las cuales no tendrán cabida alguna debido a las características particulares de nuestro mercado laboral.
Por lo anterior, estas personas están ocupando trabajos que pueden ser fácilmente eliminados o destruidos en la primera crisis económica que enfrentemos. Eso pondrá en la calle, como ha sucedido en otras ocasiones, a gran cantidad de profesionales que tendrán que cambiar de profesión u oficio por algo más artesanal o quizás un negocio propio.
Eso los pondrá en competencia con todos los otros migrantes que, por la mala calidad de la educación de nuestro país, más la falta de cultura de emprendedores que tenemos, podría terminar en un descontento ciudadano que obligaría al gobierno de ese momento a elevar las restricciones migratorias y tomar medidas con las personas que o no tengan sus documentos en regla y quizás, si las cosas se ponen muy duras, terminen presionando para que cierto grupo de extranjeros busque otros horizontes.
Como pueden apreciar, es un panorama bastante negativo y apocalíptico, pero posible. Es más, podría escribir este mismo artículo en doce meses y quizás aún tendría plena vigencia. Pero hay que comenzar a pensar en nuestra política migratoria y si está coordinada con las demás instituciones del Estado que tienen que velar por la plena integración de nuestra sociedad.
Así las cosas, no puedo comprender cómo no hay cifras oficiales sobre cuántos extranjeros hay realmente viviendo en nuestro país, por país al menos. Los números que se manejan están basados en conteos y algunas metodologías poco científicas que, en estos casos normalmente, tienden a ser menores que la realidad.
Tengo entendido que lo más cercano a un control se hizo hace más de una década con el censo migratorio que, tomando en cuenta un término algo ambiguo y raro como “nacionalidades con visa autorizada”, han logrado un número aproximado de cubanos, paquistaníes, indostanos, chinos y otros de los que se habla muy poco, pero abarrotan las oficinas de la Autoridad de Migración en Panamá. Mucho cuidado con esto.