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¡Ni un paso atrás!
En los últimos meses he oído con bastante asombro un eslogan de un plan político en que se hace alusión a que estos representan el progreso y su materialidad, así como tiempos mejores en todos los aspectos cotidianos de la nación panameña.
A mi mente viene la famosa frase acreditada a Miguel de Unamuno: “Dejad que los perros ladren, Sancho, porque es señal que avanzamos”…
En nuestra historia política en la época contemporánea, en la segunda mitad del siglo XX, hubo dos círculos que concentraban las ideologías y el poder; tuvieron en su haber cada uno sendos periodos presidenciales, en los cuales tuvieron la oportunidad de crear los proyectos y programas adecuados y pertinentes para resolver las situaciones más importantes en nuestra sociedad. Pero no fue así, es decir, contribuyeron en el desenvolvimiento político-histórico de la nación, pero se quedaron en la distancia porque su accionar –debido a una visión ideológica fundamentada en el pasado– no les permitió ver el presente y el futuro.
Aquí hubo, por décadas, un momento en que para acceder a la presidencia de nuestra República había que ser familiar directo de los caudillos de antaño, que tienen sus altos honores y méritos a los cuales la nación les estará agradecida, pero la herencia se aplica en la biología, no en la política, porque cada persona es un universo.
No olvidaré una propaganda televisiva en que un aspirante a un cargo menor de elección se realizó la toma bajo la sombra de un cuadro de uno de estos dos adalides; era el colmo de la ineptitud, querer gobernar a una nación por medio de recuerdos y por líneas de sangre.
Eso fue no hace mucho. Y deben darse por afortunados, porque esposas e hijos de adalides ocuparon el solio presidencial; eso fue ir hacia atrás, eso fue quedarse en el pasado.
Hoy en día, esos mismos colectivos pretenden venderles a los panameños la frase de que estos van a caminar hacia adelante, cuando durante sus periodos caminaron hacia atrás por el peso de sus círculos inmediatos, que ven al país como una hacienda y sus pobladores como huéspedes en un quilombo.
Cambio Democrático ha demostrado con creces que había que solucionar varios problemas de vieja data; cuando hablamos del agua, de las calles, de la inseguridad, de la violencia juvenil, del alza de los alimentos, es un problema que debe ser abordado en conjunto, producto de una cadena de situaciones que provienen del exterior, y también de las malas políticas y prácticas de los gobiernos anteriores, porque les recuerdo que Cambio Democrático solo ha ejercido el poder político por cinco años de los últimos 45. Eso significa que la educación, la cultura, la política, la materialidad de los servicios públicos no es producto de este gobierno, sino de la falta de visión, previsión, errores de los gobiernos que durante 40 años han dominado el país.
Cuando veo a un gobierno afrontar los problemas del transporte como lo ha hecho esta gestión, algo inaudito porque si no, estuviésemos rodando por las calles debido a la embestida y las regatas de las líneas de buses anteriores.
Este gobierno ha dado en el concepto de la generosidad del Estado hacia sus ciudadanos de la tercera edad, niños y jóvenes asistencia monetaria, y no discursos y saludos que era la costumbre en épocas pasadas; esta administración ha ejecutado más que las palabras que han emitido los otros gobiernos.
Ahora, resolver estos problemas para aquellos que son negativos y rebeldes sin causa significa que los problemas y las desacertadas políticas de quienes nos gobernaron por 40 años en una alternancia estilo siesta colonial jamás resolvieran, este gobierno sí los ha afrontado con éxito, eficiencia y rapidez.
Ya por último, un ejemplo: la línea del metro de Panamá, que es un servicio que ya existe desde hace algún tiempo en el Caribe y en Suramérica, se implementa en Panamá, sea que se pudo hacer antes o sea que se hace ahora, la clave es la visión a futuro y la voluntad para darle a la sociedad medios más modernos para su transporte; este gobierno lo entregará en un mes.
Aquella frase “lo que quiero para mis hijos, lo quiero para mi pueblo” no fue jamás asimilada ni por sus herederos ni por sus seguidores, jamás le dieron algo al pueblo y menos aún los conservadores que han tenido, reitero, 10 años en el poder.
Considero, y en esto soy estricta, es mi senda y mi parecer, que quien va hacia adelante es Cambio Democrático y no hay, tal vez por el momento, entre conservadores y pseudo-populistas, quien tome conciencia o visión del futuro, y así pretendan tratar de engañar a la nación panameña, prometiendo resolver lo que ellos mismos durante 40 años jamás resolvieron.
Así se oyen los murmullos, porque avanzamos en la larga oscuridad política por la que el país pasó desde 1968; hoy los perros ladran porque, Sancho, hemos avanzado.