No más farsa
Por suerte terminó el jolgorio y la farsa. No soportaba una atorrancia más de los presentadores.
Bettina cansaba con su doble sentido, Chucho o Charlote con ese shortcito repelente, y qué decir de la competencia, no digerí a la chabacana de la Bibi, y a Diego en el peor papel de gay que he visto. Bugaman copiándose de la carrera de cooler de La Cáscara. ¡Out!
¿Qué pito tocaba?
Y a Lulú González se le olvidó presentar frente a las cámaras. Durante la transmisión de los culecos y desfiles nocturnos de Las Tablas parecía un yo-yo: en mi año, yo hice, yo dije, yo agradecí. “Mija”, si iba a recordar sus anécdotas, mejor le hubiera dado el chance a la utility Massiel, que daba más aportes autóctonos. Consejo, tome un avión de vuelta a Estados Unidos.
Insoportable
Al que deben considerar dejar en tierra para cualquier actividad es a Moisés Rodríguez, porque se ve y escucha pedante. En el último día de Carnaval insinuó que Víctor Ballesteros se confundía con una de las mariposas del carro de la reina, por suerte el “papa chichi” lo tomó con madurez y se hizo el sordo. Fuera de orden.

