Ficha técnica
- Título original: “12 años de esclavitud” (“12 years a slave”, EE.UU.-Reino Unido/2013)
- Dirección: Steve McQueen
- Con: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Garret Dillahunt, Paul Giamatti, Scoot McNairy, Lupita Nyong’o, Sarah Paulson, Brad Pitt, Michael Kenneth Williams y Alfred Woodard
- Guion: John Ridley, basado en el libro de Solomon Northup.
- Duración: 134 minutos
Personajes que dieron vida al libreto
- Se rodó en Nueva Orleans, con un presupuesto de $20 millones. Fue en cuatro plantaciones: Felicity, Magnolia, Bocage y Destrehan.
El filme, que parece no tener progresión dramática, es la vida de Solomon –rebautizado como esclavo Platt– en el sur, junto a otros esclavos trabajando de sol a sol. Primero comprado por un amo bueno (Benedict Cumberbatch) para luego sufrir los vejámenes de su nuevo dueño, Epps (Michael Fassbender), fetiche del director y protagonista de sus dos primeros filmes: “Hunger” y “Shame”.
El inglés Chiwetel Ejiofor es Solomon y se destaca. Es más, tanto él como Patsey (Lupita Nyong’o) son quienes sostienen la cinta con sus performances.

Pese a haber sido tratado en otras películas, desde “Lo que el viento se llevó”, pasando por la miniserie de TV “Raíces”, “El color púrpura” y hasta “Amistad”, cinta no reconocida por los Óscar, de Steven Spielberg, la película de Steve McQueen parece dejar de lado toda esa historia y, basándose en los verdaderos tormentos del libro original, sitúa a Solomon entre otros esclavos –que aparecen como decorados– regodeándose de los tormentos a los que él y sus compañeros en desgracia son sometidos. La falta de progresión dramática parece llenarse con esas escenas de torturas, desde un simulacro de ahorcamiento, que dura muchos minutos, hasta linchamientos. McQueen no ahorra ninguna escena en esos momentos ni en los posteriores: las consecuencias del dolor y los cuerpos en carne viva.
Brad Pitt, quien se reserva para él uno de los personajes más “buenos” –un abolicionista canadiense–, es uno de los productores del filme. Viene así a poner justicia donde no la había.

El director falló al no contar nada de la vida posterior de Solomon, y a centrarse solo en él – músico y letrado–, que no puede creer dónde ha terminado.
La ganadora del Óscar es polémica, en el límite de lo que los espectadores pueden soportar, una historia que la Academia premió por lo terrible del tema –junto a la “culpa” que aún siente su pueblo por haber instaurado por ley la esclavitud– que por sus méritos en el cine.




