Para el alunizaje de la nave Apolo 11 en 1969, el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, cumplió la formalidad de pedirle permiso al abogado Jenaro Gajardo Vera a lo que este accedió a la petición.
No obstante, en 1967 se había firmado un tratado en las Naciones Unidas que prohíbe la compraventa de objetos fuera de la tierra, aún así, en 1980, el estadounidense Dennis Hope formalizo de nuevo en San Francisco el registro de la compra de la Luna y se dedico a vender parcelas lunares.
Su objetivo, al comprar el satélite, era hacer un acto de protesta interviniendo en la elección de los posibles habitantes de la Luna, pues en sus propósitos estaba vivir en un mundo sin envidia, odio, vicios ni violencia y pertenecer al Club Social de Talca, para el cual era un requisito para afiliarse tener una propiedad.
En 1969, el presidente le envió un comunicado a Gajardo Vera que decía: "Solicito en nombre del pueblo de los Estados Unidos autorización para el descenso de los astronautas Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que le pertenece”.
Gajardo Vera le contesto: “En nombre de Jefferson, de Washington y del poeta Walt Whitman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece, y lo que más me interesa no es sólo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor Presidente”.
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Vendieron parcelas de suelo lunar
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