En este día especial se realizan algunas actividades como batir el récord del beso más largo del mundo, que por ahora dura 46 horas, 24 minutos y 9 segundos.
Los últimos avances de la ciencia señalan que los besos estimulan la parte del cerebro que libera oxitocina en el torrente sanguíneo, produciendo una sensación de bienestar. La oxitocina, también llamada la molécula del amor, es una hormona que interviene en las funciones del enamoramiento, en los orgasmos, en el parto y amamantamiento, está relacionada con el afecto y la ternura.
Los besos apasionados también liberan adrenalina que a su vez aumenta el ritmo cardíaco, la tensión arterial y el nivel de glucosa en la sangre, minimizando el riesgo de sufrir un ataque cardíaco.

