La Policía dijo que la pareja salió de la casa y llamó a la Policía, que encontró al intruso profundamente dormido y con los pantalones semicaídos.
Los policías dijeron que el individuo exclamó "¡Esta no es mi casa!" al despertar. Explicó que fue a beber después de dejar dormidos a sus hijos de dos y cuatro años en su propia casa, que está cerca.
Los niños, que fueron hallados dormidos, fueron entregados temporalmente a vecinos. El padre fue acusado de intrusión ilegal y puesto en libertad bajo fianza.