Recrean desiertos y selvas para adiestrar robots

Gregory Scott, investigador de la Marina de Estados Unidos trabaja en el laboratorio de Investigación de Sistemas Autónomos de la Marina donde se recrean los ambientes con los climas más extremos.

En el laboratorio trabajan en la recreación de un desierto en Washington D.C., realizando pruebas con un brazo robótico que excava para encontrar explosivos en la arena. Y al día siguiente podrían hacer pruebas con un robot en un bosque tropical simulado.

Scott manifestó que “tienes que asegurar que traes la ropa adecuada para cada día”, “Y además, es una experiencia muy gratificante y lo más importante es saber que somos capaces de crear mejores productos para los hombres y mujeres que están en el campo, y así apoyarlos en su trabajo”.

 
Las pruebas se realizan para analizar si un robot puede soportar la arena, el agua y el fuego en situaciones de la vida real y en operaciones de rescate.

En el laboratorio se recrean ambientes desiertos capaces de producir una gran tormenta de arena dentro de una caja de arena de 0:8 metros de profundidad con rocas como paredes. El cuarto también puede adecuar para simular día o noche.

Al caminar por un corredor se llega a un bosque tropical húmedo a 30 grados centígrados basado en lugares del sureste de Asia, donde con un interruptor se puede accionar una tormenta.

 
Moverse en una selva puede ser difícil para los robots, por ello, se prueban los sensores robóticos y la comunicación vía radio para conocer cuanto pueden ser afectados por el agua.

Y tienen un bosque rocoso usado para hacer pruebas de vuelos de drones en el interior, una piscina de 14 por 7.6 metros que puede producir olas y una playa para probar robots que nadan.

Las instalaciones del Departamento de Defensa ahorran dinero a largo plazo utilizando este laboratorio porque resulta más costoso realizar pruebas de campo, dijo Schultz.


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