Según la autoridad laboral, los incidentes con las prostitutas ocurrieron al menos en 10 ocasiones en 2003 y 2004. De acuerdo con el tribunal, en algún momento, el empleado fue atado en su trabajo y obligado a ver películas pornográficas, mientras que una bailarina de las que se quitan la ropa le hizo un espectáculo en la oficina. En el comunicado se describe al empleado como un cristiano evangélico casado.
El supervisor del empleado utilizaba los servicios de prostitutas para recompensar a los vendedores que alcanzaban los objetivos de la firma.
AmBev señaló en un comunicado que los "casos antiguos" no reflejan el funcionamiento diario de la empresa y agregó que "pregona el respeto y valora el trabajo en equipo".