En el exterior esperaban los clientes, muchos de ellos tras días durmiendo en la calle para ser los primeros en hacerse con el nuevo iPhone, a los que hoy acompañaron un gran número de curiosos y periodistas. Finalmente a las 7.00 GMT la seguridad de la tienda cedió el paso y, entre aplausos y vítores, los "applemaníacos" fueron subiendo la escalinata del recinto para llegar al mostrador donde esperaban los nuevos móviles, cuya venta ha quedado restringida a dos terminales por persona. Los primeros dueños del iPhone 5 se caracterizaron por su extravagante manera de vestir para acudir a la cita: recubierto completamente de lycra el primero en salir, y con camisetas con mensajes de denuncia los segundos.
Todos ellos atendieron a los medios de comunicación para llamar la atención sobre diversas causas en las que están involucrados, aprovechando así el interés mediático que este tipo de inauguraciones despiertan.