La respuesta del actual presidente venezolano, que busca una tercera relección, ha sido la de menospreciar a su rival en medio de una sociedad polarizada cuyo debate político no se traduce en una confrontación cara a cara, pese a que los problemas de gestión chavista empiezan a calar en el electorado. (ver producto interactivo) "¿Quién va a debatir contigo muchacho, vete a aprender hablar primero, eres un analfabeta político, qué vas a debatir con Chávez?'', dijo recientemente el mandatario al referirse al reto de Henrique Capriles, representante de una oposición aglutinada en un movimiento llamado la Mesa de Unidad Democrática. En sus frecuentes apariciones públicas por radio y televisión, Chávez suele referirse a Capriles como "la nada'' o el "majunche'', entre otros adjetivos, acompañados a veces de palabras soeces.
"Chávez se ha atado demasiado con la idea de que él es el candidato que tiene todas las de ganar, por eso dar un debate sería inconsecuente, sería darle a Capriles una beligerancia, que por cierto este está buscando'', dijo Njaim. "Darle el debate a Capriles sería reconocer que es un adversario a la par de él''.
"El candidato de la ultra derecha ha demostrado en todos los escenarios que no tiene con qué debatir'', dijo a la AP el diputado oficialista Juan Carlos Dugarte. "Debatir con una chayota (alguien insípido) es una pérdida de tiempo.
"Le digo al candidato del gobierno, (ceda) una horita (hora) de cadena, en cadena de radio y televisión, y cada quien presenta al país cuál es su programa, cuál es su propuesta'', dice el candidato opositor en alusión a los maratónicos discursos presidenciales que son transmitidos obligatoriamente por cadenas de radio y televisión y que, con frecuencia, terminan siendo verdaderos actos de campaña. "La mía la he estado llevando por cada pueblo de Venezuela'', De acuerdo a cifras de Carlos Vecchio, dirigente del opositor partido Popular, desde el inicio de campaña la irrupción de Chávez en las cadenas de televisión suma más de 40 horas. Muchas de esas apariciones interrumpieron la transmisión de actos de campaña de Capriles, emitida por el canal de noticias Globovisión, el único de señal abierta que es crítico del gobierno. En el 2006, con cuatro meses de campaña, sumó 656 minutos, lo que equivale a 11 horas'', dijo a la AP Vecchio. "En tres meses, cuadruplicó su abuso del tiempo de difusión de cadenas presidenciales ya que suman 2.597 minutos, es decir, más de 43 horas en total. Estas cifras demuestran un ventajismo electoral en la ocupación del espacio televisivo y radial, con lo cual está impidiendo igualdad de acceso a los medios de comunicación al otro candidato''.
Los actos proselitistas de Chávez suelen exhibir un gran despliegue logístico. Incluyen espectáculos musicales con pegajosas canciones interpretadas por populares cantantes locales y que son transmitidos en directo por la televisión estatal, cuya señal llega a los más apartados rincones del país. Capriles, en tanto, de manera más modesta recorre semanalmente decenas de ciudades y poblados pobres del interior del país, en los que incluye conversatorios con líderes vecinales y visitas casa por casa. Para Chávez, que a mediados de julio afirmó que está "totalmente libre'' del cáncer tras la recaída que sufrió a comienzo de año como consecuencia de los padecimientos generados por la enfermedad, tampoco le ha sido fácil retomar, como en antaño, el contacto directo con la población, que ha sido una de sus fortalezas políticas. En 1998, cuando aún no estaba investido de poder y quería mostrar una faceta distinta a la del cabecilla de un sangriento y fracasado golpe de estado en 1992, Chávez tuvo mucho interés en debatir. El entonces teniente coronel retirado incluso aceptó la invitación de un programa de una cadena televisiva internacional para debatir con un ex alcalde de Caracas, Claudio Fermín, candidato presidencial independiente que tenía escasas posibilidades de triunfo y acabó por retirarse de esos comicios. En esa ocasión y otras entrevista concedidas casi a diario a medios locales y extranjeros, Chávez dijo lo que muchos venezolanos decepcionados de la clase política tradicional esperaban oír, sobre todo de un candidato como él que prometía romper con el pasado. Repetidamente dijo "yo no soy socialista... mi signo ideológico es bolivariano'', como llama a su proyecto político inspirado en el prócer de la independencia sudamericana, Simón Bolívar. Afirmó además que no compartía la idea de nacionalizar y expropiar empresas y que promovería las inversiones de capitales nacionales y extranjeros, y que no gobernaría más de cinco años.
"A estás alturas no creo que se dé el debate, pero el 7 de octubre la pelea va a ser fuerte'', dijo Frank Guillén, un estudiante 18 años, que marchó recientemente para apoyar los programas sociales del gobierno.