La ciencia de la anatomía y el arte se unen en un museo

Estudiantes, profesores y curiosos han visitado este museo, situado en la facultad de Odontología de la Universidad de Chulalongkorn en Bangkok.

El aspecto de los 13 cadáveres y de los órganos que se exponen, hace que los visitantes caminen lentamente por las dos salas que se asemejan a un sepulcro.

"Los cuerpos han sido donados por la Universidad de Odontología de Tokio. Se trata de los cadáveres de personas chinas, pero que se exhibían en Japón", explicó Suconta Chareoinvit, del departamento de anatomía del centro universitario.

 
"Este museo demuestra que todos somos iguales. Todos los músculos y huesos se encuentran en la misma posición y cumplen las mismas funciones, sólo cambia la fisonomía superficial y el tamaño", precisa Suconta.

La muestra comienza con la exhibición de un esqueleto y partes del cuerpo humano, a la que le siguen cadáveres que diseccionados de diversas formas dejan ver los músculos y el sistema nervioso.

Este museo ha desatado polémicas y rechazo de organizaciones religiosas, pero otros estan  acostumbrado a ver terribles fotos que publican los diarios en sucesos.

 
"No hay ningún problema, pero no permitimos que se toquen los cadáveres ni que hagan fotos por respeto", apunta Suconta.

La única interacción posible es un cerebro que se puede levantar con una cadena para comprobar su peso.

El alemán Gunther Von Hagens desarrolló en 1977 la técnica de la "plastinación", en la cual se extrae el agua de un cadáver con acetona fría y se le inyecta silicona para endurecer y conservar los tejidos.

 
Von Hagens, ha abierto centros de plastinación en China y Kirguizistán, defiende que sus exhibiciones de cadáveres, como una forma de inmortalidad, que servirá para iluminar a las futuras generaciones.


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EFE
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