Comprar una esposa extranjera no garantiza el amor eterno

Una agencia ofrece desde unos 16,860 dólares "el viaje para elegir a la futura esposa entre varias aspirantes, los gastos en el destino, la ceremonia de bodas y hasta un traductor electrónico para que se comuniquen al principio", asegura Jeon.

Su oficina en Seúl tramitó 100 de los 30,000 matrimonios internacionales que se celebraron el año pasado, un 10% del total de matrimonios en el país.

Las jóvenes del sudeste asiático, reclutadas en sus países por este tipo de agencias, creen que casarse con un hombre de la rica Corea del Sur les brindará una vida cómoda y una fuente de remesas para sacar de la pobreza a su familia.

 
Sin embargo, los surcoreanos que recurren a este servicios apenas cubren con sus humildes ingresos los gastos diarios del hogar y algunos, al haber invertido sus ahorros, exigen a su esposa una total sumisión en los ámbitos doméstico, familiar y sexual.

"Ellos consideran que han comprado un producto, por eso si las mujeres no responden a sus expectativas surgen problemas", advierte el doctor Lee Sang-lim.

En ocasiones la pareja logra superar las barreras de la edad, el lenguaje y la cultura, en casos extremos la incomprensión mutua deviene en la fuga de las esposas o en episodios de violencia de género.

 
Un 40% de las extranjeras son víctimas de abusos de sus cónyuges surcoreanos, de las cuales un 13.4% sufre agresiones físicas, según el último estudio de 2010 del estatal Centro de Investigación y Formación sobre Migraciones.


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EFE
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