Los gatos no tienen siete vidas ni siempre caen de pie

El doctor en biología e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, Daniel Closa, ha desbaratado algunas de estas falsas creencias en su libro "100 mitos de la ciencia", una obra que recoge las supuestas teorías y hechos de carácter científico, que no son más que mentiras.

Así, las uñas y los pelos de los muertos no crecen ni a nadie se le puede aclarar el pelo tras un susto. Y como demuestra en su libro, no hace falta ser científico para desmontar mitos.

Asimismo, existen leyendas en torno al cerebro y la mente. Una muy común es creer que sólo usamos el 10% de nuestro cerebro, una afirmación que cuando se mide con aparatos la actividad cerebral, se observa que todas las zonas funcionan. Y no es posible aprender nada mientras dormimos, por más que que Aldous Huxley insistiera en ello en su libro "Un mundo feliz", y los hombres no piensan en sexo cada 7 segundos, porque no existe tecnología que pueda confirmarlo.

 
En cuanto a los mitos del mundo animal, es falso que las avestruces entierren la cabeza, o que los gatos siempre caigan de pie. Otra creencia atañe a los camellos, los cuales no acumulan agua en la joroba, sino grasa.

Y las serpientes, nunca reaccionan al sonido de la flauta de un encantador, sino únicamente al movimiento que realiza la persona, ya que son sordas.

El agua del fregadero o del inodoro no gira en un sentido u otro según el hemisferio en el que nos encontremos. Sin embargo, este mito se basa en los remolinos y huracanes giran en sentidos inversos según el hemisferio, pero este efecto jamás puede observarse en la bañera de casa.

 
Otro mito consiste en creer que, durante el verano, nuestro planeta está más cerca del sol que en invierno. Sólo hay que pensar que, si esto fuera cierto ¿cómo es posible que, mientras es verano en un hemisferio, sea invierno en el otro?

Asimismo, el color añil no existe ni el arco iris posee siete tonalidades, sino todas las posibles. Por otro lado, el ciclo del agua es en parte mentira, ya que el agua no siempre es la misma, porque las plantas destruyen parte de la misma durante la fotosíntesis.

Y aunque Mao insistiera en ello, por mucho que todos los chinos salten a la vez, jamás alterarían la órbita terrestre, para modificar la trayectoria de nuestro planeta, sería necesaria una fuerza proveniente del espacio.


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EFE
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