El Ártico acoge nuevas especies debido al calentamiento, según bióloga
"En el Ártico se ha encontrado menos hielo y, en consecuencia, más pájaros, plantas, hongos y mosquitos que antes. Además, nos hemos topado con ballenas nunca antes vistas en unas latitudes tan septentrionales del planeta", afirma la bióloga, María Gavrilo.
La expedición científica rusa, que incluía a expertos en botánica, zoología y oceanografía, llegó a la conclusión de que debido a la reducción de la superficie de la capa de hielo y a que se derrite cada vez más temprano, "las condiciones para la vida animal y vegetal son ahora más benignas" en la región del mar de Bárents.
"Lo que aún no sabemos es si la presencia en el Ártico de fauna y flora desconocida para estas latitudes se debe al ya conocido calentamiento global temporal o a un cambio climático más duradero", destacó.
Gavrilo se ha encontrado cuatro especies de pájaros inusuales para el archipiélago -gaviotas de Sabine, págalo grande o escúa, el pato marino de cola larga y varios tipos de andarríos-, además de tres nuevas clases de mosquitos y ballenas fin.
"Se trata de ballenas sureñas. Las corrientes de agua caliente se dirigen al norte y las ballenas siguen a los organismos de los que se alimentan. Pero hay que reconocer que estos animales son un buen indicador, ya que se encuentran en la cima de la pirámide de la alimentación", apunta.
"Ciertos tipos de gaviotas y los osos polares son los que más sufren por el derretimiento cada vez más prematuro. En concreto, los osos son malos cazadores en tierra firme", dijo.
Con todo, la zoóloga rusa es una firme creyente en la teoría cíclica del cambio climático y recuerda que algunos científicos ya pronostican un pronto enfriamiento del planeta a la vista de los procesos en marcha en el sol.
"Ya hubo épocas más calientes que ahora y no se produjo ninguna catástrofe. Algunos creen que el clima está cambiando debido a la acción del hombre y que el daño es irreversible. Yo, en cambio, creo que la naturaleza sigue siendo más fuerte que el ser humano. No estamos ante un calentamiento eterno", señalo.
Eso sí, en su opinión, la principal amenaza para la naturaleza es la agresiva ambición comercial del hombre y su deseo de acceder a territorios inhóspitos como el Ártico.
"El Ártico y la Antártida son, como decían los científicos soviéticos, la cocina del clima de la Tierra. Por eso, hay que proteger su riqueza natural pensando en las generaciones futuras y educar a la gente en la importancia de los valores ecológicos", concluyó.