Bailan como tributo a la naturaleza y el espíritu humano
La compañía estadounidense Bandaloop, precursora de los llamados bailes verticales y cuyo lema es "El cielo no es el límite", ocupó tres edificios del Centro Nacional de las Artes (Cenart), al sur de la ciudad.
Es un "tributo a la naturaleza y el espíritu humano", dijo la directora artística y coreógrafa, Amelia Rudolph, que han visto ya 50,000 personas.
La representación une baile y escalada y está acompañada por música jazz en vivo, con trombón violonchelo y guitarra eléctrica, de la mano de Dana Leong.
El mayor reto es, lógicamente, la adaptación a las características del espacio arquitectónico en el que se realiza el montaje y no sólo por seguridad.
Por ello, en México DF exploraron durante varios días las paredes y el interior de los edificios de la Torre de Dirección e Investigación, la caja del Teatro Raúl Flores Canelo y la Biblioteca de las Artes.
Al ser un espectáculo al aire libre, deben estar preparados para cualquier tipo de imprevisto dado que la ejecución se puede ver afectada por el viento o la lluvia, lo que implica un esfuerzo físico mayor, añadido al de bailar sobre la pared.
La última creación de Bandaloop llega a México después de haber sido presentada en lugares como la Gran Muralla de Oakland, en California, la antigua oficina de Correos de Washington y el Kennedy Center, todos ellos en Estados Unidos.