Una 'sala del silencio' para relajarse de las rebajas en Londres
La "sala del silencio" acaba de inaugurarse dentro de la campaña "No Noise" (Sin ruido), con la que estos almacenes situados en Oxford Street londinense pretenden ofrecer "momentos de paz y tranquilidad", según aseguran.
Junto
a esa sala, la iniciativa incluye mensajes de meditación ideados por un
monje budista o la retirada del logo de Selfridges de sus icónicas
bolsas amarillas para que los consumidores se centren en: buscar la calidad.
La "sala del silencio", situada en la cuarta planta del lujoso complejo, tiene como único mobiliario un banco dispuesto de cuatro paredes que permite descansar, sin límite de tiempo, en un ambiente sobrio y tenuemente iluminado.
Para acceder a este remanso de paz de diseño minimalista, los compradores están obligados a despojarse de sus zapatos y distracciones tecnológicas propias del siglo XXI.
Pese
a las apariencias futuristas del proyecto, que busca combatir el
estrés, la idea tiene más de un siglo de historia y fue iniciativa del
fundador de esos almacenes, Harry Gordon Selfridge.
El objetivo marcado era ofrecer a los compradores "un retiro donde descansar de la vorágine de las rebajas y recuperar fuerzas", según la empresa.
La "sala del silencio" es sólo una parte de la campaña de los grandes almacenes, que han recurrido a expertos en la meditación para ayudar a los compradores a afrontar con calma las fechas de mayor consumo, en Londres.
Así, figura entre los fichajes de Selfbridges el monje budista Andy Puddicombe, cofundador de Headspace, un proyecto que persigue desmitificar la meditación y hacerla aplicable a la vida diaria.
Puddicombe sugirió desplegar grandes carteles con mensajes profundos y consejos sobre prácticas de meditación, que estarán disponibles en versión digital a través de la página web de Selfridges.
Otra de las iniciativas de Seldridges es su apuesta por la llamada "tienda tranquila",
un espacio en el que se venderán productos de marcas famosas que en
esta ocasión prescinden de su logotipo, que ha sido borrado de sus
envases.