Internet y la crisis acaban con emblemáticas cadenas comerciales

La última víctima, tal como se anunció, ha sido la filial en el Reino Unido de la estadounidense Blockbuster, de alquiler de películas y videojuegos, que se ha declarado insolvente por no poder hacer frente a sus rivales en internet.

Para Blockbuster, que llevaba 25 años implantada en este país, la competencia de Netflix o LoveFilm del gigante Amazon -que ofrecen filmes a domicilio o por "streaming"- ha sido el golpe final, tras una larga temporada batallando contra la crisis.

Los administradores analizan ahora cómo gestionar los activos de la empresa, cuyo colapso, según reconocieron, pone en peligro más de 4,000 puestos de trabajo.

 
La caída de esta conocida cadena se suma a la de otras dos desde que empezó el año, Jessops, de fotografía, que ha sucumbido a la proliferación de los móviles con cámara incorporada, y, HMV, cuya oferta de música no pudo competir con la red.

Aunque el año pasado fue dolorosa, la desaparición de establecimientos comerciales en el Reino Unido empezó con fuerza durante la crisis de 2008, cuando quebró la centenaria Woolworths, de productos del hogar, para conmoción de los británicos.

Uno de los mayores sustos lo ha dado en los últimos meses la empresa de material eléctrico Comet, que cerró sus tiendas antes de Navidad tras declararse insolvente en noviembre, con la consiguiente pérdida de 6,900 empleos.

 

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EFE
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