Las tortugas vuelven a las playas donde nacieron a poner sus huevos, esto se desprende de la marca en sus aletas. Además interviene la inclinación de la playa como la dimensión del grano de la arena, su temperatura y las sustancias químicas, información que ellas guardan en su memoria y puedan decir “aquí voy a anidar”, dijo Medina.
Acostada sobre la arena observaba cómo la tortuga no advertía su presencia porque se concentra en su faena. Llegó a contar 130 huevos, lo que catalogó como una maravilla que se disipa cuando se siente en el rostro una palada de arena indicando el final del proceso y el resguardo de los huevos. En Isla Caña hay unas 15 mil y en una noche salen 500 tortugas, por lo que con manejo adecuado se puede lograr todo.