Las armas han causado muchas muertes en el
norte de México, pero ahora están haciendo música.
Martillos mecánicos repican contra cargadores de munición de
fusiles de
asalto.
Cañones de armas recortados en diferentes largos
retumban como
marimbas. Partes de pistolas golpean platillos de metal, como si fueran
baterías, para crear sonidos rítmicos y sincopados.
"Es importante considerar que muchas vidas se perdieron con esas armas,
es como si una especie de exorcismo estuviera ocurriendo'', dijo el
escultor Pedro Reyes al describir su proyecto en un correo electrónico a
The Associated Press.
Cuando los instrumentos se tocan "la música ahuyenta a los demonios que
encierran y también es un réquiem por las vidas perdidas''.
Para el proyecto titulado "Disarm'' (desarme en inglés), Reyes dijo que
pudo elegir sus instrumentos de entre 6.700 armas que fueron entregadas
o confiscadas por el ejército y la
Policía en Ciudad Juárez, habitada
por unos 1,3 millones de personas y que tuvo un promedio de 10
asesinatos diarios durante el peor momento de su oleada violenta.
En
2010, Ciudad Juárez, fronteriza con
El Paso, Texas, tuvo una tasa de
homicidios de cerca de 230 por cada 100.000 habitantes.
La tasa nacional
en Estados Unidos fue de 4,8 ese año.

