“El mejor ‘guardavida’ no es el que más personas salva, sino el que más previene, porque en cada situación de rescate su vida está en peligro y más la de la persona a la que no se le llama la atención a tiempo.
El entrenamiento de un “guardavida” exige la mayor capacidad física y mental, y se le trabaja la parte psicológica. Primero debe pasar un curso de primeros auxilios como de reanimación cardiopulmonar para lograr la prueba de admisión como curso de DEA, (desfibrilador externo automático) y este debe pasarlo con un mínimo de 80 puntos de 100. La prueba final es nadar cuatro millas náuticas.