La mayoría de los padres de familia se mostraron sorprendidos en los últimos días al percatarse que lo presupuestado destinado a la compra de los útiles escolares para sus hijos no alcanza y hay que recurrir a hacer recortes en otros gastos o simplemente ir comprando poco a poco los materiales. Esto es igual para los centros escolares públicos como particulares. La principal queja es la cantidad de libros que muchos estudiantes no son capaces de llevar en sus mochilas y que representan una fortuna invertida para solo 10 meses del año.
Duro golpe al bolsillo
Aurelio Martínez (aurelio.martinez@epasa.com) / PANAMA AMERICA