Con sus cascos emplumados y uniformes a rayas, los guardias suizos son una de las tradiciones más queridas del Vaticano. Los guardaespaldas desempeñaron un papel central en la histórica renuncia del papa al permanecer en guardia hasta la salida de Benedicto XVI.
El cuerpo militar, que algunos historiadores consideran el ejército permanente más antiguo en funciones en el mundo, fue fundado por el papa Julio II en 1506. Se sintió tan impresionado por la valentía de los mercenarios suizos que les pidió defender el Vaticano. Desde entonces, Suiza ha suministrado soldados a la Santa Sede durante más de 500 años. Los guardias suizos juran dar su vida para proteger al pontífice y ya lo han hecho en el pasado. En 1527 murieron 147 de ellos mientras protegían al papa Clemente VII cuando este huyó.