Cuando fallece un papa o renuncia, como es este caso, el gobierno provisional de la Iglesia católica pasa a manos del cardenal camarlengo, cargo que ostenta el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, nacido en Romano Canavese (Italia), el 2 de diciembre de 1934.
El cardenal camarlengo es el que se encarga de la administración de los bienes y de los derechos temporales de la Santa Sede, ayudado por tres purpurados asistentes.
También es quien se encarga de confirmar -una vez informado por el prefecto de la casa pontificia- la muerte del papa, de firmar el acta del deceso, de sellar el apartamento del pontífice difunto, de tomar posesión del Palacio Apostólico Vaticano y de los palacios Lateranense y de Castel Gandolfo.
Lo primero que hizo el camarlengo fue sellar el apartamento.