”A su Santidad le gusta Castel Gandolfo y se va a quedar entre nosotros dos meses. Dos meses de bendición para este pueblo”, dijo Ettore Rimini, de 63 años.
“Aquí Joseph Ratzinger es feliz, pero cuando regrese al Vaticano su presencia cerca del nuevo pontífice será muy influyente. Es un hombre que parece progresista, pero en realidad es conservador y conoce muy bien el Vaticano”, afirmó Vicenzo Desdepaliano, de 60 años, quien añadió que le gustaría un “papa negro que hablara una lengua que no fuera europea porque Europa está muerta”.
La mayoría de las personas
intercambiaron opiniones en la plaza Castello o en el bar Carosi, en el cual, muchos paisanos tomaban café caliente mientras esperaban la llegada del papa renunciante, que los acompañará por dos meses.