Fernando Ríos, del Sindicato de Camioneros de Chiriquí, sostuvo que su gremio no apoya el cierre, pero sí exige que se respeten los derechos de todos los transportistas, en especial de los panameños, pues en el lado tico se demoran con los papeleos para cruzar y se les cobra dos dólares, entre otras situaciones anómalas.
Por su parte, Roger Mojica, comisionado del Batallón Occidental del Senafront, afirma que en el lado panameño no existen problemas y que los inconvenientes se dan en la zona de Costa Rica.
“Los transportistas panameños están molestos por el trato que reciben cuando se desplazan al vecino país. Aquí en Panamá estamos para servir y para hacer cumplir las leyes nacionales”, indicó el oficial.
Y mientras esta situación se define, los turistas han tenido que desplazarse a pie con sus maletas para cruzar la frontera y llegar a sus destinos.