Bajo el ardiente sol y los apretujones, Orlando Gallardo, un carpintero de 59 años, dijo que no importa quién asuma la jefatura del país. “Los dos son iguales. Nicolás Maduro y Diosdado Cabello son lo mismo'', dijo Gallardo. “No importa quién esté como presidente. El proceso y esta revolución ya nadie la frena”, añadió seguro, utilizando el lenguaje implantado por Chávez a lo largo de 14 años de gobierno.
Pero Carlos Borola, de 57 años y miembro de un grupo de milicianos, dijo que “el chavismo no tendrá vigor, en tanto no lo encarne el pueblo... Y será un proceso largo (porque) Nicolás Maduro no encarna el chavismo. No huele a pueblo”.
“Estoy con Chávez y Nicolás Maduro. Hay que cumplir la voluntad del comandante” o como llamaban a Chávez, dijo Francisca Ramos, un ama de casa de 65 años, al caminar por el centro de la ciudad. “Lo único que puedo pedirle a Diosdado y a Maduro es que mantenga la unidad”, agregó la mujer para quien más allá del debate constitucional, “lo importante es seguir la revolución'', o el estilo de gobierno implantado por Chávez con predominio estatal.
En cambio, para Delia Ramírez, una contadora de 32 años, “lo ideal es que se cumpla la Constitución”.
“Pero para mí ni Maduro ni Diosdado son buenos'', añadió Ramírez, quien se identificó como opositora.